Comercios vacíos y persianas bajas: la crisis de las PyMEs ya golpea de lleno al corazón económico de Ushuaia

La Cámara de Comercio advirtió sobre cierres, caída de ventas y costos imposibles de sostener. En la capital fueguina crece la sensación de que muchas pequeñas empresas ya entraron en zona de supervivencia.

ECONOMÍARIO GRANDEUSHUAIA

Tierra del Fuego Noticias - Editorial

5/14/20263 min read

La postal empieza a repetirse demasiado seguido en Ushuaia: locales vacíos, liquidaciones permanentes y comerciantes que ya no saben cuánto tiempo más podrán sostener sus negocios abiertos. La advertencia lanzada por la Cámara de Comercio de la capital fueguina terminó poniendo en palabras algo que hace meses se percibe en las calles comerciales de la ciudad: las PyMEs atraviesan una de las crisis más delicadas de los últimos años.

Desde la entidad empresaria señalaron que la combinación entre caída del consumo, aumento de costos fijos y presión impositiva comenzó a generar un escenario prácticamente inviable para buena parte del comercio local. La situación ya no afecta solamente a sectores específicos. Comercios tradicionales, pequeños emprendimientos y empresas familiares atraviesan dificultades crecientes para sostener alquileres, servicios, cargas sociales y salarios.

La vicepresidenta de la Cámara de Comercio de Ushuaia y dirigente de CAME, Claudia Fernández, describió un panorama crítico y reclamó “un volantazo” económico urgente para evitar una profundización de la crisis. Sus declaraciones dejaron uno de los datos más fuertes de las últimas semanas: comerciantes del centro ushuaiense que pasan días completos sin realizar una sola venta.

El problema en Tierra del Fuego adquiere además características propias. Los costos operativos en la isla son considerablemente más altos que en gran parte del país y el famoso “80% zona” —que impacta sobre salarios y cargas laborales— terminó convirtiéndose en un peso difícil de absorber para muchas pequeñas empresas. A eso se suman tarifas elevadas, logística cara y alquileres comerciales que continúan subiendo incluso en un mercado cada vez más deprimido.

La crisis también empezó a reflejarse en los hábitos de consumo. Desde la Cámara señalaron que crecen las compras mínimas, el uso de tarjetas para alimentos y la migración hacia segundas marcas. Incluso advirtieron que Tierra del Fuego encabeza actualmente los niveles de endeudamiento con tarjetas de crédito en el país, un indicador que refleja hasta qué punto se deterioró el poder adquisitivo de las familias fueguinas.

En paralelo, otro fenómeno preocupa cada vez más al comercio local: la fuga de consumo hacia Chile. El aumento de fueguinos que viajan a Punta Arenas para comprar productos más baratos empezó a golpear especialmente a rubros como indumentaria, electrónica y artículos para el hogar. La diferencia cambiaria e impositiva volvió prácticamente imposible competir en muchos segmentos.

El trasfondo político de la crisis tampoco pasa inadvertido. Mientras el gobierno nacional sostiene el ajuste y apuesta a mostrar indicadores macroeconómicos positivos, en las economías regionales y ciudades periféricas como Ushuaia la sensación es muy distinta. La famosa “estabilidad” de la que habla Nación todavía no llegó al mostrador de los pequeños comercios, donde la prioridad ya no pasa por crecer sino simplemente por sobrevivir.

Pero el problema también empieza a rozar al Gobierno provincial y al Municipio capitalino. Porque aunque buena parte de la crisis responde al escenario nacional, Tierra del Fuego acumula además problemas propios: caída de actividad industrial, empresas que cierran, conflictos estatales y una economía extremadamente dependiente del consumo interno. Cada PyME que baja sus persianas termina afectando empleo, circulación de dinero y tejido social local.

La preocupación empresarial ya escaló incluso al Congreso y a reuniones nacionales de CAME, donde representantes fueguinos vienen reclamando alivio fiscal, acceso al financiamiento y medidas urgentes para sostener el sector. Las entidades advierten que sin recuperación del consumo ni reducción de costos, muchas empresas no llegarán al próximo verano.

En Ushuaia el impacto tiene además un fuerte componente simbólico. La avenida San Martín, históricamente asociada al movimiento turístico y comercial de la ciudad, comenzó a mostrar persianas bajas y locales vacíos con una frecuencia que hasta hace poco resultaba impensada. Y cuando eso empieza a ocurrir en el principal centro comercial de la capital fueguina, el mensaje económico ya no necesita demasiadas estadísticas.

Porque detrás de cada comercio que cierra hay algo más que un balance negativo. Hay familias, empleo y una economía provincial que empieza a mostrar signos cada vez más visibles de agotamiento.

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