Melella contra las Cuerdas: La Legislatura sesiona para frenar el "Capricho" Constitucional
Los legisladores se reúnen este viernes para insistir en la derogación de la reforma mientras Victoria Vuoto denuncia un "gobierno en piloto automático".
POLÍTICA


Los legisladores buscarán este viernes insistir con la derogación de la reforma tras el veto del gobernador. Victoria Vuoto habló de un “gobierno en piloto automático” y crece la tensión institucional.
La crisis política alrededor de la reforma constitucional volvió a escalar y amenaza con abrir otro capítulo de máxima tensión institucional en Tierra del Fuego. Este viernes, la Legislatura provincial intentará insistir con la derogación de la ley de reforma constitucional que Gustavo Melella vetó días atrás, en una jugada que expone hasta qué punto el oficialismo perdió capacidad de control político sobre uno de los temas que el propio Gobierno convirtió en prioridad absoluta de gestión.
La convocatoria legislativa llega en medio de un clima cada vez más áspero entre el Ejecutivo provincial, sectores de la oposición y parte del propio peronismo fueguino. La legisladora Victoria Vuoto endureció todavía más el discurso y acusó al Gobierno de funcionar “en piloto automático”, cuestionando la falta de respuestas frente a la crisis económica y social que atraviesa la provincia.
La frase no cayó en un contexto cualquiera. Tierra del Fuego acumula semanas de conflictos salariales con docentes y médicos, caída del consumo, tensión industrial, crisis comercial y disputas financieras entre Provincia y municipios. Y en medio de ese escenario, la reforma constitucional sigue monopolizando buena parte de la agenda política provincial.
El problema para Melella es que la insistencia legislativa amenaza con transformarse en otra derrota política significativa. La derogación original de la ley de reforma había sido aprobada por una mayoría amplia, dejando al oficialismo claramente aislado incluso frente a sectores que anteriormente acompañaban parte de la estrategia constituyente.
La discusión ya dejó de ser estrictamente jurídica. Lo que empieza a quedar expuesto es una crisis de conducción política donde el Gobierno parece cada vez más concentrado en sostener la reforma mientras el resto del escenario provincial se deteriora aceleradamente.
Victoria Vuoto apuntó justamente sobre ese desgaste. La concejal ushuaiense cuestionó que el Ejecutivo provincial continúe enfrascado en una pelea institucional mientras la provincia enfrenta problemas urgentes vinculados a salarios, salud, empleo y asistencia social. El planteo refleja además el endurecimiento definitivo del espacio político ligado al intendente Walter Vuoto frente a la administración provincial.
La fractura dentro del peronismo fueguino ya resulta imposible de ocultar. Lo que durante años funcionó mediante acuerdos de convivencia política hoy aparece atravesado por disputas de liderazgo, pelea por recursos y estrategias completamente enfrentadas sobre cómo administrar la crisis provincial.
El conflicto además empezó a tensionar el propio funcionamiento institucional. Actualmente conviven un veto del Ejecutivo, una derogación votada por la Legislatura, recursos judiciales abiertos y un proceso electoral constituyente parcialmente frenado por la Justicia. El resultado es un escenario de enorme incertidumbre política y jurídica pocas veces visto desde la provincialización.
Dentro de la Legislatura, distintos bloques sostienen que insistir con la derogación representa una forma de frenar un proceso que consideran desconectado de las prioridades reales de la sociedad fueguina. El argumento político se repite cada vez con más frecuencia: mientras la provincia enfrenta deterioro económico y tensión social, el Gobierno insiste con una reforma constitucional que no logra construir consenso ni respaldo ciudadano claro.
Desde el oficialismo responden que la reforma busca modernizar instituciones y proyectar una provincia preparada para las próximas décadas. Pero el problema es que cada nuevo movimiento para sostenerla parece profundizar todavía más el desgaste político del Ejecutivo.
La sensación de “gobierno en piloto automático” que mencionó Victoria Vuoto empieza además a aparecer en otros sectores políticos y sociales. Hay una percepción creciente de que el Ejecutivo provincial perdió capacidad de ordenar simultáneamente todos los frentes abiertos: conflicto estatal, crisis económica, tensión municipal, deterioro social y confrontación institucional.
Mientras tanto, la sesión legislativa de este viernes promete convertirse en otro episodio decisivo dentro de una pelea que ya dejó de girar alrededor del contenido de la reforma. Lo que verdaderamente se discute ahora es quién conserva capacidad de conducción política en una provincia que atraviesa uno de los momentos más frágiles de los últimos años.
Y cuanto más se prolonga el conflicto, más evidente se vuelve otra realidad incómoda para el oficialismo: la reforma constitucional, que debía fortalecer al Gobierno, terminó convirtiéndose en el principal factor de desgaste político e institucional de la gestión Melella.
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