Reforma Inoportuna: Andrea Freites pone en evidencia la Desconexión de Melella

"Antes que discutir una reforma, hay familias que no llegan a fin de mes", sentenció la diputada nacional.

POLÍTICA

Tierra del Fuego Noticias - Editorial

5/6/20262 min read

La reforma y la realidad: cuando la política discute poder mientras crece la crisis cotidiana

La frase de Andrea Freites sintetiza un malestar que empieza a expandirse más allá de la oposición política: “antes que discutir una reforma hay familias que no llegan a fin de mes”. (red23noticias.com.ar)

Porque el problema ya no es únicamente jurídico o institucional. El problema es de prioridades.

Mientras la política fueguina consume energía en una pelea cada vez más áspera por la reforma constitucional, buena parte de la sociedad atraviesa una realidad marcada por inflación, salarios deteriorados, conflictos por el gas y creciente incertidumbre económica.

Y esa distancia entre agenda política y agenda social empieza a hacerse visible.

El Gobierno sostiene que la reforma apunta a modernizar la Constitución provincial y actualizar estructuras institucionales. Sus críticos responden que el oficialismo intenta imponer un debate de poder en un contexto donde las urgencias son otras.

La tensión no es nueva, pero el escenario económico la vuelve mucho más sensible.

Porque cuando una provincia enfrenta problemas para pagar salarios, necesita anticipos millonarios de Nación y acumula conflictos sociales vinculados a servicios básicos, cualquier discusión política de largo plazo queda inevitablemente atravesada por una pregunta incómoda:

¿es este el momento adecuado?

Ahí es donde el planteo de Freites encuentra eco incluso fuera de los sectores opositores más duros.

No necesariamente porque exista rechazo absoluto a una reforma constitucional, sino porque gran parte de la sociedad parece mirar el proceso desde otra lógica: la de las prioridades inmediatas.

Y la sensación que empieza a instalarse es que la política discute arquitectura institucional mientras muchos ciudadanos discuten cómo sostener la vida cotidiana.

Ese contraste tiene impacto.

Porque las reformas constitucionales suelen necesitar legitimidad social amplia para consolidarse. No alcanza con respaldo jurídico o mayorías circunstanciales. También requieren una percepción colectiva de necesidad histórica.

Y hoy esa percepción parece debilitada.

La discusión pública gira alrededor del costo de vida, los salarios estatales, los subsidios energéticos, la conflictividad gremial y la fragilidad financiera provincial. En ese contexto, el proceso constituyente empieza a verse para muchos como una disputa interna de la dirigencia más que como una demanda social urgente.

El oficialismo enfrenta ahí uno de sus principales problemas políticos.

Cuanto más intenta sostener la reforma como prioridad estratégica, más se expone a la crítica de desconexión con la realidad cotidiana. Y cuanto más escala el conflicto institucional con la Legislatura, más difícil se vuelve instalar el debate constitucional como una necesidad colectiva.

La oposición lo entendió rápido.

Por eso gran parte de sus discursos ya no apuntan solamente a cuestionar la legalidad del proceso, sino a discutir su legitimidad política y social. El eje dejó de ser únicamente “si se puede” para pasar a “si corresponde hacerlo ahora”.

Y esa diferencia cambia el terreno de disputa.

Porque discutir legitimidad social suele ser mucho más complejo que discutir aspectos jurídicos.

En paralelo, el deterioro económico profundiza el problema. Cada conflicto por salarios, subsidios o servicios básicos funciona como recordatorio permanente de las urgencias inmediatas que atraviesa la provincia.

Y ahí la reforma corre el riesgo de transformarse en símbolo de una dirigencia absorbida por sus propias disputas mientras crece el malestar social.

En definitiva, el planteo de Andrea Freites no solo cuestiona una decisión política puntual.

Interpela algo más profundo:

la distancia cada vez más evidente entre las discusiones del poder y las preocupaciones reales de gran parte de la sociedad fueguina.