¡Roedores invaden el Olga B. de Arko: la negligencia de Melella, López Silva e Iglesias expone a estudiantes y docentes al asco y el riesgo!

EDUCACIÓN

Tierra del Fuego Noticias - Editorial

5/14/20262 min read

La situación sanitaria dentro del Colegio Técnico Provincial Colegio Técnico Provincial Olga B. de Arko volvió a encender alarmas entre docentes, estudiantes y personal de la institución, luego de que se detectaran heces de roedores en distintos sectores del establecimiento, incluyendo talleres, cocina, baños docentes y el propio Departamento de Estudiantes.

El episodio no sólo expone un grave problema de higiene y mantenimiento, sino que además vuelve a poner bajo la lupa la política de infraestructura educativa del gobierno de Gustavo Melella y del Ministerio de Educación encabezado por Pablo López Silva.

Según pudo saber este medio, el Departamento de Estudiantes debió abandonar semanas atrás sus oficinas habituales debido al olor nauseabundo y la persistente presencia de excremento de roedores. La situación, lejos de ser un hecho aislado, tendría antecedentes de larga data.

Fuentes vinculadas a la comunidad educativa recordaron que hace algunos años, durante la actual gestión provincial, autoridades de la Dirección Provincial de Educación Técnica Profesional encabezada por, Carlos Iglesias (ex docente del Colegio), habían reconocido que el problema estructural del sector favorecía la proliferación de plagas. En aquel momento se prometió reconstruir el área donde funcionaba el Departamento de Estudiantes para solucionar de fondo el inconveniente. Sin embargo, las obras jamás se concretaron.

Mientras los anuncios quedaron archivados entre expedientes y discursos oficiales, la realidad terminó imponiéndose en las aulas y pasillos de una de las instituciones técnicas más importantes de Ushuaia.

La aparición de heces en espacios sensibles como la cocina escolar y sectores de circulación diaria genera además preocupación sanitaria entre trabajadores y familias, especialmente en un contexto donde las autoridades provinciales suelen mostrarse rápidas para reaccionar cuando las alertas ocurren fuera del ámbito estatal.

La contradicción resulta inevitable: mientras en los últimos días hubo máxima atención mediática y sanitaria tras la detección de un caso sospechoso de hantavirus en un crucero neerlandés que recaló en el sur del país, dentro de una institución pública fueguina estudiantes y docentes conviven desde hace tiempo con señales evidentes de presencia de roedores, sin respuestas estructurales concretas por parte del Estado provincial.

El contraste desnuda una realidad incómoda para la administración de Gustavo Melella: la emergencia parece adquirir prioridad únicamente cuando amenaza con transformarse en un escándalo externo o turístico, mientras que el deterioro cotidiano de las escuelas públicas continúa normalizándose puertas adentro.

En una provincia donde el discurso oficial insiste en colocar a la educación como “prioridad”, el caso del “Olga B. de Arko” vuelve a mostrar que las promesas de refacción, mantenimiento y condiciones dignas muchas veces terminan reducidas a declaraciones de ocasión. Entre olores nauseabundos, oficinas improvisadas y excremento de roedores, la comunidad educativa vuelve a quedar atrapada entre el abandono y la indiferencia estatal.